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Se aproximan ya las Navidades y ya hay que pensar en preparar el belén
de este año. Yo como todos años la impaciencia me puede, y empece
ya hace quince días a prepararlo. Cada año fabrico más elementos
por lo que cada año necesito ampliar más el belén por lo
que mi salón se queda cada año más pequeño.
El belén del año pasado lo instale sobre unos tableros de un metro
de ancho por tres y medio de largo, a lo que este año he añadido
medio metro más de anchura por la misma largura. En
primer lugar tuve que montarlo con los tableros iniciales y una vez terminado
la primera parte del belén, añadir los nuevos tableros y montar
sobre estos el resto del montaje, pues si no llegaba para los detalles del fondo.

Durante
este año he ido fabricando varios elementos para incorporar al belén.
La principal incorporación del belén ha sido una callejuela con
arcos y escalera de grandes proporciones, decorada con un balcón y una
ventana hecha de madera con celosías, varios faroles que iluminan la callejuela
y adornado con líquenes naturales y artificiales que hacen de ella una
de las piezas principales del belén.
A esta callejuela
he añadido una casa del mismo estilo que lo anterior, decorada exactamente
igual con una gran balconada de madera, celosías y cerrada por tela de
saco. Esta casa consta de un terraplén delante de la casa el cual he decorado
también con líquenes y cactus hecho con pasta de modelar a la que
he una vez terminados y pintados he pegado trocitos pequeños de cuerda
simulando las espinas.

Otra
de las incorporaciones ha sido la frutería, en la que he construido siempre
a base de poriexpan y escayola, dos cubos haciendo de vivienda con puertas islámicas,
coronándolos con dos cúpulas hechas de las bolas de los juguetes
de los niños. Estos dos edificios los he unido con un toldo hecho de piel
natural de oveja que una vez mojada se puede adaptar a cualquier posición
y una vez seca se queda exactamente igual para siempre. Debajo de este
toldo he ido haciendo con liza y corcho una serie de cestas donde he ido colocando
frutas realizadas con pasta de modelar, con semillas o todo lo que he encontrado
para que realice este papel. La rastra de ajos la he realizado pegando tres filas
de garbanzos sobre una cuerda o hoja seca y fibrosa, los he pintado con un color
marfil y sombreados con algún toque violeta, a los que he ido pegando uno
a uno una flor seca del campo simulando los pelillos que salen de cada ajo.
La
principal incorporación ha sido la del portal. En este caso cogí
la inspiración de una ilustración sacada de Internet de un nacimiento
clásico. Se trata de una especie de cúpula cilíndrica sobre
unas ruinas adornada con varias columnas griegas. Lo más difícil
ha sido esta especie de cúpula, la que he tenido que ir haciendo con una
serie de arcos pegándolos de uno a uno para conseguir la oquedad. Esta
cúpula es la que corona el pequeño recinto donde se instalara el
nacimiento. Las columnas han sido también de gran dificultad:
se han hecho en primer lugar con un cilindro de corcho al que he ido uniendo tiras
finas todo alrededor para conseguir las hendiduras propias de las columnas, y
ya en el capitel he ido pegando pequeños trocitos de corcho de las bandejas
de carne de los supermercados para ir confeccionando las hojas y decoraciones
de los capiteles de las columnas corintias. A todo este conjunto le añadí
dos fuentes, una pegada al edificio y otra que sale de debajo de este.
Y para un perfecto efecto general, la pintura ha de ser la correcta. Con tonos
oscuros para una primera capa para que las grietas en la escayola produzcan el
efecto de relieve correctamente. Y las capas sucesivas ya con los colores que
nos interesan en cada caso. En este caso yo he elegido un color oscuro para las
piedras destacando sobre el color ocre de las columnas y del resto de las paredes.
En el suelo he hecho un mosaico. 
Mi
belén de este año esta situado al lado del desierto por lo que he
tenido que hacer unas montañas simulando dunas. Con ellas aprovecho para
tapar las bombillas que hacen el efecto de día y de noche así que
he tenido que hacer un bastidor de madera con la largura y altura suficientes
para tapar toda la regleta de bombillas. El bastidor lo he cubierto con tela metálica
que venden en cualquier ferretería y esta a su vez la he cubierto de trozos
de tejidos empapados en escayola. Una vez seca la he cubierto de cola de carpintero
y añadido arena de la playa que después extenderé también
en parte del belén. Con esto he solucionado dos problemas, el
primero intentar que no se vean las luces que iluminan el cielo de día,
tarde y noche y dar un aspecto de lejanía haciendo las montañas
como dunas del desierto.
Para
completar el oasis en medio del desierto donde sale el río que va hasta
Belén y donde también he situado las ruinas que hacen el papel de
pesebre, he fabricado una serie de palmeras de la forma que indico a continuación.
A la sombra de estas palmeras he colocado el pescador en movimiento, el cual fueron
tan amables de obsequiarme Arte Pesebre por la colaboración en el primer
concurso. Muchas
gracias por todo. |